X Facebook Instagram Jueves 01 Octubre 2026
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Ingredientes bajo la lupa, analizan sus beneficios desde la ciencia

Destacado Mariana Zapién, ingeniera en Alimentos y divulgadora científica, y Georgina Gómez, nutrióloga y maestra en educación. Mariana Zapién, ingeniera en Alimentos y divulgadora científica, y Georgina Gómez, nutrióloga y maestra en educación.

¿Natural significa seguro? ¿"Químico" debería provocarnos miedo? ¿Un alimento procesado es necesariamente un problema? En un momento en el que una palabra en una etiqueta o un video de redes sociales puede cambiar la percepción sobre un alimento, la ciencia enfrenta un reto que va más allá de generar evidencia: lograr que esa evidencia sea comprendida.

Este fue uno de los principales planteamientos de Mariana Zapién, ingeniera en Alimentos y divulgadora científica, y Georgina Gómez, nutrióloga y maestra en Educación, durante la charla: "Ingredientes bajo la lupa: la ciencia que impulsa la innovación sin mitos", realizada en el Food Tech 2026.

En palabras de Georgina Gómez, la conversación puso sobre la mesa una paradoja: "nunca hemos tenido alimentos más seguros y, al mismo tiempo, existe una creciente desconfianza sobre cómo se producen. El problema no está en la ciencia, sino en la historia que se cuenta y en la manera en que esta se comunica y se interpreta", aseguró la experta en nutrición.

El problema no está en la ciencia, sino en la historia que se cuenta

Uno de los grandes desafíos actuales es que conceptos científicos complejos están siendo reducidos a mensajes fáciles de recordar: natural es bueno, artificial es malo; procesado es peligroso; químico es dañino.

"La ciencia no dice que lo natural sea bueno y lo químico sea malo, dice que hay que comprender; la función, la dosis, la exposición, y el conjunto de la evidencia. Natural describe un origen, pero no garantiza seguridad. Desde la nutrición, la ciencia y la tecnología permiten desarrollar soluciones que atienden necesidades y facilitan una alimentación variada y equilibrada en la vida real, además un alimento no puede juzgarse a partir de un solo ingrediente o atributo, sino por el contexto en el que se consume”, comentó Georgina Gómez, nutrióloga y maestra en Educación.

Necesitamos 1.73 planetas para cubrir las necesidades de alimentación mundial: este dato obliga a pensar diferente sobre la innovación

La conversación también llevó el debate hacia un desafío mayor: ¿cómo alimentamos a una población creciente utilizando de manera responsable los recursos naturales? Actualmente, la humanidad utiliza recursos naturales a una velocidad 73% superior a la capacidad de regeneración de los ecosistemas, equivalente a vivir como si dispusiéramos de 1.73 planetas Tierra.

Ante este escenario, para Mariana Zapién, el procesamiento de alimentos debe entenderse desde los problemas que busca resolver y no únicamente desde la percepción que genera la palabra "procesado".

"El procesamiento de alimentos surge para resolver necesidades concretas: conservarlos, hacerlos más seguros, extender su disponibilidad, mejorar su estabilidad y facilitar su acceso, además ayuda a reducir desperdicios, aprovechar mejor los recursos y atender necesidades nutricionales.

“Como ingenieros en alimentos, nuestro reto es identificar qué problema estamos resolviendo, qué tecnología utilizamos y cuál es su función. Hablar de procesamiento sin ese contexto puede llevarnos a conclusiones simplificadas sobre los alimentos", señaló Mariana Zapién.

¿Por qué una afirmación sin suficiente evidencia puede volverse viral?

Para las especialistas, uno de los grandes desafíos de la comunicación científica es que una narrativa convincente puede ser más fácil de recordar que una explicación científicamente correcta.

Una experiencia personal, una opinión o un titular pueden mezclarse en la conversación pública con evidencia científica de calidad, hasta hacer que parezcan equivalentes.

Por ello, antes de creer o compartir una afirmación sobre alimentación, propusieron hacerse preguntas tan sencillas como: ¿Cuál es la fuente? ¿Qué tipo de evidencia existe? ¿Se estudió en humanos? ¿Cuál fue la dosis? ¿Estamos hablando de peligro o de riesgo? ¿Existe causalidad? ¿Qué dice el conjunto de la evidencia? ¿Qué parte de la historia no aparece en el titular?

La conclusión de la conversación fue clara: la ciencia que impulsa la innovación también necesita desafiar los mitos, pero para hacerlo no basta con tener evidencia; hay que lograr que las personas puedan comprenderla.

 

Modificado por última vez enJueves, 01 Octubre 2026 16:39
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