Liderazgo compartido, cuando el 'mentoring' trasciende el organigrama
Hay conversaciones que te cambian la vida… aunque en el momento no te des cuenta. Recuerdo perfectamente una de las primeras veces que me senté a hablar con mi mentora. Yo acababa de salir de la universidad, tenía más preguntas que respuestas y una sensación constante de estar “improvisando” mi carrera.
Ella, directora de Recursos Humanos, había estudiado lo mismo que yo. Pero lo que más me impactó no fue su puesto, sino su claridad. Mientras yo veía problemas, ella veía contexto. Mientras yo dudaba, ella hacía preguntas.
Durante años, esas conversaciones se volvieron un ritual. Hablábamos de decisiones difíciles, de momentos incómodos en el trabajo, de qué hacer cuando no tienes todas las respuestas. Pero también hablábamos del futuro… de ese lugar al que yo quería llegar sin tener del todo claro cómo.
Sin darme cuenta, me estaba prestando sus ojos para ver más lejos. Con el tiempo entendí el impacto que eso tuvo en mí. Y casi de forma natural, sentí la responsabilidad de hacer lo mismo por otras personas que en algún momento trabajaron cerca conmigo.
Años después, cuando llegué a México, descubrí que en Colgate-Palmolive México ya existía algo que yo había vivido de manera tan orgánica: un programa de mentoring formal, estructurado… pero sobre todo, profundamente humano.
Este programa no es casualidad; responde a una estrategia clara de establecer una red de mentoring diversa que conecta talento, fomenta el intercambio de conocimiento y promueve una cultura de aprendizaje continuo y apoyo mutuo.
Es, en esencia, la manifestación de nuestra estrategia para 2030: encender una cultura de alto impacto e inclusiva donde las personas puedan alcanzar su máximo potencial. Con un legado de impacto de más de 20 años y miles de vidas transformadas, demuestra la creencia profunda de Colgate-Palmolive en el poder de estas conexiones.
Lo que hace especial a este programa no es solo su estructura, sino el compromiso de quienes participan. Mentores y mentees construyen relaciones que muchas veces trascienden el programa. Se vuelven conversaciones que continúan, consejos que regresan, conexiones que se quedan.
Y algo que me encanta: buscamos que las parejas no estén en la misma función. Porque es ahí donde sucede la magia: cuando alguien ve tu mundo desde otro ángulo. Esta visión trasciende las fronteras, buscando una sinergia regional que conecta mentores y mentees a través de diferentes países, cultivando una mentalidad verdaderamente global.
Es un esfuerzo por ofrecer un empoderamiento holístico, con capacitación integral para ambos, y una rendición de cuentas estructurada con puntos de control y seguimiento para asegurar que las metas se cumplan y el progreso sea tangible. Todo esto bajo una cultura liderada por el Liderazgo, con el compromiso activo de nuestros líderes regionales para asegurar el éxito del programa.
Después de la pandemia, con todo lo que cambió en nuestra forma de trabajar y relacionarnos, dimos un paso más: lanzamos un programa de reverse mentoring.
Con la llegada del reverse mentoring, la compañía abrazó la idea de un crecimiento bidireccional, utilizando esta metodología para tender puentes entre generaciones y fomentar perspectivas frescas en todos los niveles. Esto significa que la experiencia y la sabiduría no fluyen en una única dirección, sino que se enriquecen mutuamente, permitiéndonos aprender de las nuevas generaciones tanto como ellas aprenden de las nuestras.
Y ahí fue donde volví a sentir lo mismo que años atrás… pero desde otro lugar. Recuerdo una conversación con uno de mis mentores —sí, mentores— mucho más joven que yo. Hablábamos del balance vida-trabajo. Para mí, ese equilibrio siempre había tenido ciertas reglas no escritas. Para él, no.
Me hablaba de sus clases de yoga, de la importancia de ver a sus amigos entre semana, de cuidar su energía tanto como su desempeño. Su trabajo era importante, sí… pero no lo era todo.
Y en ese momento entendí algo: no solo estaba enseñando, estaba aprendiendo. Y mucho.
Ese es el poder del mentoring, no es una sola dirección, es un intercambio, es cuestionarte y ampliar tu forma de ver el mundo.
Si hoy pudiera sentarme con mi yo de hace 10 años, no le daría una lista de decisiones correctas. Le daría un consejo mucho más simple:
Busca a alguien con quien puedas tener esas conversaciones.
Porque todos tenemos puntos ciegos. Y a veces, lo único que necesitas para avanzar… es alguien que te ayude a ver lo que tú todavía no puedes.
El autor (a) es vicepresidenta Senior de Recursos Humanos para Colgate-Palmolive México.
- Publicado en Opinión
