7 playas imperdibles

De todos los viajes realizados dentro del país, los destinos con playas son los preferidos por turistas de todas las edades. Existen muchas playas no tan conocidas que se conservan casi vírgenes, ofreciendo una experiencia sin igual a sus visitantes.

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Playa Bagdad, Tamaulipas. Es una playa fronteriza que atrae tanto a turistas de la cercana ciudad de Matamoros, Nuevo León y San Luis Potosí. Destaca por la limpieza de sus aguas y la suavidad de la arena, además de ser un lugar muy tranquilo con un oleaje suave y aguas bajas, que permiten a niños pequeños jugar en la orilla del mar.

En sus más de 40 kilómetros de extensión, es posible encontrar diferentes restaurantes con alimentos frescos del mar, cabañas, y un pequeño muelle para salir en bote a atrapar algunos peces. Sus aguas son ideales para la práctica del windsurf y el kayac, mientras que las dunas de arena que rodean la costa pueden ser recorridas en cuatrimotos, jeeps y otros vehículos todo terreno.

Piedra de Tlacoyunque, Guerrero. El municipio de Técpan, localizado entre Acapulco y Zihuatanejo, es poseedor de esta pequeña playa, cuyo mayor rasgo distintivo es el estar localizada dentro de una gran piedra (de ahí el nombre de la playa) de 35 metros de altura.

Los habitantes de la zona organizan ahí lunadas, dedicadas principalmente a la pesca, y en las cuales el ambiente se llena de magia debido al exuberante aspecto interno del risco y los peces de colores que llegan a la playa.

El oleaje en estas costas es intenso y de un color verdoso translúcido, debido a la abundante vegetación marina de la zona, siendo un lugar idóneo para la práctica del surf.

La comida local se especializa en mariscos y la pesca del día, siendo el platillo estrella el pescado a la talla, preparado con ingredientes frescos locales.

Caleta Tankah, Quintana Roo. La Riviera Maya es reconocida por todos debido a la belleza de sus playas de arena fina y aguas claras, y dentro de ellas, Caleta Tankah es una de las pocas que conserva sus bellezas naturales, al no ser tan concurrida como las playas de Cancún, Tulum o Playa del Carmen.

Para acceder a ella, se pide una cuota de recuperación de 100 pesos, que puedes recuperar de acuerdo con los servicios que consumas en el restaurante local de la playa.

Una de sus características más interesantes, es que aquí convergen diferentes corrientes de agua dulce, provenientes de los numerosos cenotes de la península, creando una piscina natural de agua dulce, más fría y de un color distinto a la del mar, donde puedes refrescarte de un largo paseo por la arena.

Adicionalmente, es un gran lugar para admirar el desove de tortugas marinas entre los meses de mayo y noviembre, pues es una zona natural protegida.

El Madresal, Chiapas. Se trata de un centro ecoturístico localizado muy cerca de Tonalá, Chiapas. Además de ofrecer una playa tranquila y limpia para relajarse, aquí se pueden realizar diferentes actividades ecoturísticas sustentables, como la pesca recreativa, paseo por los manglares de la zona, observación de aves locales y de migración, o tours informativos sobre la flora y fauna de la zona.

La comida es preparada por cocineras locales, que utilizan mariscos frescos obtenidos a través de la pesca responsable y sustentable, cuyas ganancias sirven para sostener a las familias de la zona y conservar el ecosistema.

Sisal, Yucatán. Este pequeño puerto pesquero se encuentra al noreste de la capital Mérida, y sus características más notables son la tranquilidad y claridad de sus aguas verdeazuladas, la marea baja y la fina arena blanca de la costa, que convierten a esta playa en un gran sitio para descansar.

La principal actividad del puerto es la pesca, misma que puede ser practicada por los turistas, y la cual abastece a los restaurantes locales para la preparación de sus alimentos todos los días.

Durante el porfiriato, fue uno de los principales centros productores de henequén, y en el centro del puerto siguen en pie edificios históricos como la Aduana Marítima, la antigua casa de la emperatriz Carlota y el Fuerte de Santiago “El Castillo” y El Faro.

Bahía Cacaluta, Oaxaca. Las dos playas que integran la Bahía de Cacaluta, Playa Cacaluta y Playa Arroyo, son pequeñas y desde una vista aérea forman la silueta de un corazón; frente a la costa se localiza una pequeña isla que bloquea el viento intenso del Pacífico, dejando pasar a la playa una ligera brisa agradable.

Para acceder a la Bahía Cacaluta, lo recomendable es rentar una lancha que te lleve desde Santa Cruz, pues la bahía forma parte del Parque Nacional de la región, siendo un área natural protegida alejada de toda urbanización.

Debido a esto, los visitantes deben llevar provisiones suficientes para su estancia, pues no podrán encontrar ningún tipo de comercio en el lugar. El sitio tiene un gran número de especies animales y vegetales silvestres, incluyendo aves marinas, peces y pequeños mamíferos.

Bahía de Tangolunda, Oaxaca. Esta amplia y bella bahía se compone de cinco playas: Ventura, Manzanillo, Tornillo, Rincón Sabroso y Tangolunda. Todas son playas de oleaje tranquilo y aguas nítidas, muy adecuadas para practicar deportes como el kayak, el windsurf y el buceo.

La oferta hotelera en el sitio es de primera calidad, con algunos de los hoteles más elegantes en toda la costa oaxaqueña, lo cual atrae a muchos turistas al año.

A pesar de esto, la fama de estas playas sigue siendo moderada, por lo que el ambiente es de tranquilidad y relajación, lo cual, con su clima inmejorable y gran oferta gastronómica, componen un destino con mucho potencial.

Modificado por última vez enLunes, 30 Julio 2018 19:42

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