¿Eres víctima del síndrome de la oficina enferma?

Si estás en una oficina cerrada en la que hay poca ventilación, escasa iluminación y, además, se grita mucho - superando los 70 decibeles- es probable que dentro de poco seas uno de los trabajadores que sufra el llamado Síndrome de la Oficina Enferma.

Pero, ¿en qué consisten sus síntomas? Los más comunes son dolores de cabeza, conjuntivitis, náuseas, vértigos, cansancios, problemas dermatológicos, ronquera, sensación de sequedad en la piel, dificultad de concentración y problemas respiratorios.

 El trastorno se agudiza por pasar muchas horas en el mismo puesto de trabajo y la mayoría de los afectados asocia las molestias al mobiliario de oficina: silla, ordenadores, alfombras, altura de mesas, etc.

La explicación a esto es bastante sencilla: para cualquier persona resulta mucho más sencillo concentrarse en un espacio libre de elementos distractores, como lo pueden ser la basura acumulada, elementos fuera de su lugar o molestias físicas provocadas por polvo y malos olores, por ejemplo, la irritación de las vías respiratorias, ojos llorosos, erupciones en la piel, alergias, resfriados, entre otros.

Es por esta razón que resulta vital darle un cuidado y mantenimiento adecuado a las oficinas, mantenerlas aseadas y ordenadas, ya que no sólo las personas que laboran ahí conocen el estado del espacio de trabajo, sino cualquier visitante, que tan sólo con echar un vistazo a las oficinas puede recabar mucha información respecto a cómo se manejan los asuntos al interior de la empresa.

La limpieza: un factor importante para combatir el síndrome de oficina enferma

Por otro lado, un espacio limpio contribuye a disminuir el riesgo de contraer enfermedades, de contagiarse de infecciones y de desarrollar alergias, lo que es muy común en espacios cerrados, concurridos y con muchos elementos que pueden acumular polvo, como es el caso de las oficinas. Si la oficina está alfombrada o los muebles están tapizados, los problemas pueden ser aún mayores, pues las fibras sintéticas o naturales con las que se fabrican son lugares ideales para la acumulación de suciedad y para el desarrollo de bacterias y microorganismos responsables de alergias, enfermedades respiratorias e infecciones en la piel.

Mantener la limpieza en este sentido es muy importante, Juan Manuel González Arellano, director de Cleanwork Orange, compañía dedicada a la limpieza y desinfección profunda de textiles, nos recomienda para el tratamiento de sillones y alfombras hacer una limpieza profunda cada 6 meses y la aplicación de rayos ultravioleta sin filtro UV-C germicida los cuales desactivan el ADN de las bacterias, virus y otros agentes patógenos, lo que elimina su capacidad de multiplicarse y causar enfermedades.

Cada vez que una persona pasa sobre la alfombra o se sienta en un sillón sucio se levanta polvo con microorganismos suspendidos que inhalamos sin darnos cuenta y en poco tiempo podemos desarrollar alguna enfermedad ocasionada por virus o infección bacteriana y contagiar al resto de la oficina.

Por eso es muy importante no sólo limpiar superficialmente, sino desinfectar a profundidad los elementos de nuestra oficia que puedan causarnos el síndrome de oficina enferma.

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