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La obesidad no solo es un asunto de estética

Destacado Foto de archivo. Foto de archivo.

El exceso de grasa corporal, en especial la que se acumula en el abdomen, actúa como un tejido inflamatorio activo que desequilibra el metabolismo y eleva el riesgo de desarrollar problemas de salud crónicos y graves como la diabetes tipo 2, donde la grasa altera la función de la insulina, lo que eleva el azúcar en la sangre; es también la culpable de que la presión arterial y el colesterol malo suban, aumentando así el riesgo de problemas cardiacos.

Hay muchos más riesgos, menos conocidos que los mencionados en el párrafo anterior, en los que se reporta que el exceso de grasa en el organismo impide el buen funcionamiento del hígado; desequilibra las células y aumenta la posibilidad de que se nos presente un cáncer de seno, colon y riñón.

Y finalmente, los aparentemente menos complicados como son el exceso de peso, que desgasta los cartílagos y causa dolor en las articulaciones y la apnea del sueño, con ronquidos fuertes y pausas al respirar durante la noche.

Es más que claro que la obesidad va mucho más allá de un simple problema de estética y representa un complicado problema de salud; para el 47% de los mexicanos que serán obesos en el 2035, según estimación del Atlas Mundial de la Obesidad, en el que los expertos advierten que este padecimiento se debe a una compleja interacción de diversos factores, siendo el psicológico uno de los más complejos a abordar.

El hambre emocional, como romper el círculo

“La obesidad no es un tema de falta de voluntad”, comentan expertos como el Dr. Arya Sharma, profesor emérito y exdirector del Departamento de Investigación y Tratamiento de la Obesidad de la Universidad de Alberta; es una enfermedad compleja donde el hambre emocional juega un rol central, impulsado por factores psicológicos, sociales y ambientales que convierten la comida en un refugio ante el estrés, la ansiedad y la tristeza.

Ese 47% de adultos que serán obesos en el 2035, exactamente dentro de nueve años, representan una de las prevalencias más altas a nivel global, en cuanto a la salud se refiere. “Actualmente, informan los expertos, el 37.1% de los adultos ya presentan obesidad y, al sumar sobrepeso, el 75% de la población mayor de 20 años vive también con exceso de peso, esto de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT 2020-2023).

Especialistas advierten que este padecimiento surge de una interacción única de factores biológicos, sociales, ambientales y especialmente psicológicos. El hambre emocional, el impulso de comer no por hambre fisiológica, sino por regular emociones, es uno de los más difíciles de abordar y afecta significativamente a las personas con obesidad.

El Dr. Sharma destaca cuatro dimensiones clave para entender el origen de este padecimiento en cada persona:

Dimensión Mecánica. Como dolores articulares o apnea del sueño que limitan el movimiento y la actividad física.

Dimensión Metabólica. Donde condiciones como la prediabetes, hipertensión o los cambios biológicos del envejecimiento y la menopausia alteran el organismo.

Dimensión Socioeconómica. Donde el entorno social y la falta de recursos impiden acceder a tratamientos adecuados.

Dimensión Mental. Destaca como el pilar más complejo, donde conviven ansiedad, depresión, trastornos por atracón, junto con detonantes cotidianos como el estrés o eventos de vida difíciles como un duelo.

Estos factores psicológicos alteran de forma constante la biología de las personas e influyen en sus decisiones ante los alimentos, convirtiéndolos en un refugio emocional.

“Aquí radica la gran diferencia entre el hambre real y el apetito, que es la motivación por comer. Este impulso se enciende cuando buscamos un apapacho y porque vinculamos la comida con momentos sociales y culturales positivos, como las reuniones familiares.

“Sin embargo, también se activa cuando una persona experimenta tristeza, ansiedad o estrés. El resultado es la urgencia por buscar comida altamente calórica para intentar aliviar el malestar, consolidando así el ciclo de hambre emocional”, hace hincapié la endocrinóloga Dra. Emma Chávez Manzanera.

Y por supuesto que la comida es una adicción y de las más fuertes e inclusive por ello existen grupos similares a AA como son los Comedores Compulsivos Anónimos, donde la gente con problemas con la comida, se reúne para trata de controlar su adicción.

A este respecto, el psiquiatra experto en el tema de obesidad, Dr. Héctor Esquivias, resalta que “este deseo nace en el sistema de recompensa del cerebro regulado por sustancias como la dopamina y la serotonina. La exposición repetida a los alimentos termina por adormecer esos receptores del placer, provocando que la persona disfrute cada vez menos de la comida y coma con mayor frecuencia para intentar alcanzar esa misma sensación de bienestar inicial. Y lo que socialmente se juzga como falta de voluntad, es en realidad una alteración neurobiológica”.

Ante la complejidad del problema, fueron diseñadas las Guías de Obesidad modernas que proponen evaluar a las personas según su fenotipo, es decir, la forma específica en la que se manifiestan sus padecimientos según cuatro categorías:

  • Cerebro Hambriento. Tienen dificultad para sentirse satisfechos mientras comen, lo que los obliga a consumir porciones muy grandes al momento.
  • Intestino Hambriento. Digieren la comida demasiado rápido; se sienten satisfechos al terminar, pero a las dos horas vuelven a experimentar hambre real.
  • Comedor Emocional. Utilizan la comida como refugio o mecanismo de defensa inconsciente para lidiar con la ansiedad, la tristeza o el cansancio.
  • Bajo Gasto Energético. Tienen un metabolismo lento por lo que, a pesar de seguir una dieta estricta y baja en calorías, no logran perder peso con facilidad.

Muchos pacientes combinan más de un fenotipo, por lo que los especialistas resaltan la necesidad de tener enfoques personalizados o individualizados. Y como el tema de peso en muchas ocasiones se considera discriminatorio, proponen que la consulta se lleve a cabo de la siguiente manera.

  • 1.- Solicitar permiso para hablar del peso de forma respetuosa.
  • 2.- Identificar las causas y barreras de la persona.
  • 3.- Presentar las opciones de tratamiento disponibles.
  • 4.- Acordar metas realistas.
  • 5.- Brindar acompañamiento continuo.

Definitivamente el reto no está fácil, somos una sociedad que cada vez apuesta más a las pocas interacciones sociales y mucho al uso de IA y RS, lo cual hace que nos vayamos quedando más y más solos y por supuesto más y más tristes y deprimidos y si a eso le sumamos que ahora somos

Las Generaciones de Cristal y nos parece ofensivo que alguien destaque, aunque sea un médico al que estamos consultando, nuestros defectos o características físicas, la cosa se pone más compleja.

Como siempre, todo está en nuestras manos y si caminamos en paralelo con los expertos, seguro podremos ganarle al sobre peso y la obesidad, tener muchos menos problemas de salud y por supuesto, lucir un físico mucho más agradable y, por qué no, igual y conseguir chamba de modelos.

Hasta la próxima… comentarios.

Información Medina Plus

Más Vale Prevenir que Lamentar

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Modificado por última vez enSábado, 08 Agosto 2026 06:49

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