La piel adulta también merece lo más puro
Durante años, la industria de la belleza nos entrenó para una jerarquía muy específica: el rostro lo merece todo —el sérum de niacinamida, el ácido hialurónico, el retinol de farmacia— y el cuerpo, con suerte, una crema básica antes de dormir. Nadie cuestionó ese orden. Hasta que una generación de consumidoras miraron hacia abajo, en medio del vapor de la ducha, y se hicieron la misma pregunta: ¿y mi cuerpo?
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- Publicado en Factor RH Derma
- Escrito por Redacción
