Omega-3: niños sanos e inteligentes

Buenas noticias en el 2018 para las familias: un nuevo estudio científico reporta que los niños que consumen regularmente pescado obtienen puntajes más altos en las pruebas de IQ, y duermen mejor, con menores interrupciones del sueño.

Esto ha sido ligado a los ácidos grasos omega-3 que pueden ser encontrados en niveles altos en los productos de atún.

Los resultados de un estudio realizado por la Escuela de Enfermería de la Universidad de Pensilvania muestran que los niños que ingieren pescado una vez por semana, obtienen una puntuación de hasta 4.8 puntos más en las pruebas de IQ, comparada con la de aquellos que raramente o nunca comen pescado.

También tienen menos posibilidades de experimentar alteraciones del sueño, concluyeron los resultados. Para el experimento, se les pidió a 500 niños que contestaran un cuestionario en el que se les preguntaba acerca de la cantidad de pescado que habían consumido en el último mes, mientras tanto los padres contestaban preguntas acerca de la calidad del sueño de sus hijos.

Esto se llevó a cabo durante un periodo de tres años cuando los niños tenían de 9 a 11 años; posteriormente, un año después, los niños completaron un examen de IQ a la edad de 12 años.

En los últimos años, ha habido una variedad de informes que han relacionado a los ácidos grasos omega-3 que se encuentran en muchos, pero no todos los pescados, con la inteligencia.

En 2016, un estudio de la FAO concluyó que una mujer embarazada que consume peces grasos, como el atún, puede significativamente aumentar el IQ de su bebé. El atún contiene niveles muy altos de omega-3 y debido a esto, y a su popularidad, es un excelente alimento en la dieta de los niños.

Un dietista registrado de la Escuela Miller de Medicina de la Universidad de Miami, refiriéndose a este estudio, señaló: “Probablemente están dirigiendo la atención a los ácidos grasos omega-3. Hay peces que poseen mayores cantidades de este, entre los cuales, hay un pescado que les encanta a los niños… el atún”.

Los ácidos grasos omega-3 se concentran en el cerebro y juegan un papel importante en la función neurológica del mismo.

Los investigadores concluyeron que el pescado debe ser incluido de manera constante a la dieta de los niños.

Jennifer Pinto-Martin, co-autora del estudio, señaló: “el atún debe ofrecerse a los niños a temprana edad” ya que esto hace que su sabor sea “más apetecible”. “Si no están acostumbrados a él, puede que lo rechacen”.

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