Nutrición, la clave para estar saludable

La desnutrición, la deficiencia de vitaminas y minerales y la mala alimentación son problemas de salud que cada vez están más presentes alrededor del mundo.

De acuerdo a cifras proporcionadas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se estima que cada año mueren 6.7 millones de personas como consecuencia del consumo insuficiente de frutas y verduras.

Aquellas personas que no reciben un nivel suficiente de energía o nutrientes pueden presentar deficiencias en el desarrollo físico y mental, así como enfermedades o muertes devastadoras.  

Asimismo todos estos individuos representan para la sociedad una pérdida incalculable de potencial humano y desarrollo socioeconómico por lo que podríamos ver la detonación de una carga económica y social que podría resultar aplastante en los próximos 15 a 20 años.

Por tal motivo, resulta imperante la necesidad de realizar programas y políticas que puedan implementar una educación nutricional que pueda informar a la población respecto al consumo de alimentos adecuados, una dieta saludable, así como elegir opciones alimentarias saludables.

Es importante que diferenciemos entre los dos tipos de educación sobre nutrición. 

Existe la educación sobre nutrición que solo contempla la difusión de información acerca de los alimentos, por otro lado, existe la educación en materia de nutrición orientada a la acción. En este tipo de educación se busca generar una serie de prácticas y actividades de aprendizaje cuyo objeto sea facilitar la adopción de comportamientos alimentarios.

Y esa es precisamente la raíz de este mal. La gran parte del porqué vemos más problemas de nutrición deficiente, son actitudes y hábitos.  

En lo particular a México y de acuerdo a la UNICEF, la desnutrición afecta de modo significativo a la región sur de nuestro país, mientras que la obesidad hace lo mismo en el norte de la República Mexicana creando una “doble carga” que termina por afectar a todo el país.

La UNICEF afirma que en México en el grupo de edad de cinco a catorce años la desnutrición crónica es de 7.25% en las poblaciones urbanas y llega a duplicarse en zonas rurales lo que significa que el riesgo de que un niño o niña indígena muera por diarrea, desnutrición o anemia es tres veces mayor que entre la población de áreas urbanas.

Respecto a obesidad, la UNICEF coloca a México como el primer lugar mundial en obesidad infantil y el segundo en obesidad entre adultos. La obesidad entre la población infantil debe ser tratada de manera prioritaria ya que es un padecimiento que favorece la aparición de diversas enfermedades tales como diabetes, infartos, altos niveles de colesterol o insuficiencia renal.

Problemas de nutrición como estos tienen trascendencia en la salud y el desarrollo de la sociedad, y sus efectos negativos se reflejan en el desarrollo del capital humano. 

Es por este motivo que debemos aumentar los esfuerzos de educación nutricional en nuestro país entre todos los grupos de edad en nuestro país.

La sociedad en general, la familia, instituciones de educación y salud tienen un papel decisivo en la adquisición de herramientas en materia de educación nutricional y en la mejora de hábitos adecuados de alimentación.  

En lo particular, es la familia la que tiene mayor influencia en la formación de actitudes, preferencias, costumbres y hábitos alimentarios. El núcleo familiar influye en la compra, consumo y preparación de alimentos por lo que resulta de lo más importante brindarles a estos grupos las bases que puedan solidificar una nueva educación nutricional en el territorio mexicano.

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